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SOLO QUIEN ES CAPAZ DE VER SU PROPIA LUZ, PUEDE ILUMINAR A OTROS

El poder está en tu mente, no puedes controlar lo que ocurre en tu exterior. Date cuenta de eso y encontraras la fuerza
MARCOS AURELIO 

No podemos controlar la mente, pero sí podemos educarla para que nos guíe a vivir en plenitud. La realidad que vivimos es el reflejo de nuestros pensamientos

¿Cuántos no desearon, cuando la pareja les hacía daño, que saliera de sus vidas?, ¿Cuántos no lloraron a Dios para que lo sacara de su corazón? o peor ¿Cuántos no le desearon la muerte?

Era de las que, en los momentos más difíciles, lloraba para que lo sacara de mi corazón, vaya que el universo me oyó.    Todo lo que he tenido en mi vida, lo he tenido primero en mi mente, luego se ha materializado en mi realidad; mis hijas, mi carrera, y hasta el hombre con que me casaría, nada podía ser distinto después de su muerte, ahora solo tenía que diseñar una nueva vida.

Mi sueño desde que comencé la carrera de docente era dejar una huella en la educación, quería trabajar en la unidad de currículo del ME (Ministerio de Educación) para cambiar los programas de educación que estaban basados en la educación Chile del 73.

El docente tiene muchos roles y el que más me ha apasionado además de enseñar, es la investigación. Un día me llamó la directora de la institución donde trabajaba y me dijo:

Atencio, el ME está solicitando una coordinadora de formación docente—mi cara fue de desconcierto no sabía que era eso.

¿Qué debo hacer?, respondí

Fomentar la investigación y la actualización en los colegas, pensé que por algo se podía empezar.

Todo esto nació por un cambio que realicé en los programas de mi área, después de eso surgió la coordinación del departamento para Educación para el Trabajo.  La paga era la misma, pero a mí me interesaba enseñar, transmitir, coordinar a mis colegas para ser mejores, la experiencia; hacía todo eso en el mismo colegio donde me gradúe de la III etapa de educación básica, esos cambios me habían permitido rodearme de colegas en el ámbito de currículo, ser parte de la transformación que se estaba generando en ese momento en la educación, pero algo que no esperaba sucedió; mi especialidad estaba siendo desplazada.

La educación estaba tomando una connotación política, donde no solo me preocupaba mi trabajo, si no el futuro de mis hijas.   Después de culminar el postgrado, necesitaba subir al siguiente nivel, dar clases en la universidad, quería estar en las ligas mayores, a mí lo monótono me aburre, una de las ventajas de la educación que siempre puedes innovar, hacer cosas distintas, tener grupos diferentes y trabajar en diferentes niveles, ese dinamismo es lo que me enamoró de la enseñanza.

Empecé a postularme en portales de empleos para dar clases en la universidad, me llamaron de uno para ser profesora de Contabilidad I-II, realicé cuatro entrevistas, primero me entrevistó el director del núcleo, luego la decana de la escuela de contaduría, después la vicerrectora académica y por último la rectora, esa última fue tan amena porque las dos eran egresadas de mi alma mater; el Instituto Pedagógico de Caracas. 

Ahí estaba en esa gran oficina hablando con dos mujeres empoderadas e inteligentes lo que más he admirado siempre.   Había dolor en mi alma porque él no estaba ahí para verme, pero con una sonrisa en el rostro por lograr todo lo que me propongo. La rectora me dijo:

—Sabes que, si yo no firmo, no te contratan mira a la vicerrectora, le dije

Profe páseme el lapicero, — mirando a la vicerrectora académica, entregando el lapicero a la rectora— hágalo que no se va a arrepentir Las tres nos reímos por mi irreverencia

Me gusta esta muchacha comentó la rectora.  

Debemos hacer lo que nos apasiona, lo importante no es lo que entre en tu bolsillo, si no hacer lo que te hace feliz, en cómo transformas la vida de las personas que están en tu alrededor.     Mi vocación siempre ha sido la de servir, me gusta las comodidades a quien no, pero eso ha llegado a mí por añadidura, mi propósito en la vida es enseñar a otros a ver su luz, ayudar a las personas a que vean dentro de sí el potencial que tienen, de lo que son capaces de hacer si cambian su pensamiento, que pueden lograr todo lo que deseen si trabajan en ello.

Parte de mi felicidad se debe a la pasión que siento por lo que creo, estar en un constante aprendizaje, creo que como seres humanos debemos ser capaces aun estando en nuestra propia turbulencia ayudar a otros, porque eso nos hace ver que nuestros problemas no son tan grandes; podemos ayudar a otras personas no necesariamente debe ser con dinero, puede ser con tiempo, compañía, o solo estar ahí en silencio.

Estaba en el mejor momento de mi carrera en el liceo, coordinaba dos áreas. En el Inces (Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista) estaba dando clases de las materias que siempre me han gustado, tenía dos cursos en la universidad, era posible ser tan feliz.

A veces llegaban pensamientos de tristeza, pero recurría a ver las fotos donde éramos felices y eso calmaba un poco mi desasosiego, mi carrera me llenaba por completo, me daba satisfacción, tenía tres trabajos, pero no me sentía agotada, solo feliz.

Estaba enfocada en hacer crecer mi carrera, pero cuando ya estaba en mi casa, en mi sala viendo a mis hijas, mi futuro no parecía tan importante, cuando imaginaba el futuro de las dos personitas que tenía a cargo, recordé las palabras de él: “Estoy apostando todo por ellas”, mi sueño de momento debía esperar.

Un día después de tanto meditar y viendo lo que le deparaba al futuro del país, decidimos (mi mamá y yo) irnos a Colombia, el país de mis raíces; pero sucedió algo extraordinario y frustrante a la vez; el cambio fue bueno, difícil, pero bueno, porque comparto con mi familia con la que solo crecí viendo unos días al año; en el país de las arepas dejé el letrero de viuda que me perseguía a donde fuera, y llegué al país del vallenato donde mis hijas tienen una oportunidad de oro al tener educación de calidad, todos mis planes para mi mudanza fueron un éxito, pero no estaba dentro de los variables todo lo que conlleva ser inmigrante, comenzar desde cero.

 

NO HA SIDO FÁCIL, PERO HA VALIDO LA PENA

GRACIAS COLOMBIA¡¡¡

 

 

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