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ABORDÉ LA CAPSULA DE ESCAPE

“Las cápsulas de escape, también conocidas como cápsulas de vida, eran pequeñas embarcaciones de escape para su uso en emergencias”,

Starwars 

Las personas que padecen el duelo, deben tener una red de apoyo para gestionar el sin fin de emociones que surgen con la perdida.  Al inicio en respuesta al evento las emociones florecen como una fuente, pero luego se cierra no por decisión propia si no que no saben cómo sobrellevarlas; pero es necesario estar ahí siempre monitoreando a quien lo vive, para que sienta un lugar seguro para llorar, desahogarse y expresar lo que siente, sin miedo a ser juzgado o cuestionado.

Por ejemplo, mi mejor amiga hacía algo que muchos no saben hacer, compañía así sea en silencio, a veces cuando era necesario me pasaba la mano por la espalda, o me decía “La vida es así Pilar, pero tú estás viva, vive, tranquila, todo llega y todo pasa”.   Me hamaqueaba cuando pretendía hundirme o también me presionaba, para que reaccionaria a situaciones fuera de lugar o que usualmente no hubiera permitido; u otro ejemplo es cuando una de mis primas el día de su muerte me abrazo fuerte, para que sintiera el calor de su cuerpo y también su pena, al oído me dijo:

Prima me duele su muerte, tú sabes cuánto quería a Winder, pero esto es lo que tú necesitas ahora me dio efectivo la miré extrañada, pero en esos momentos donde la muerte llega tan repentina, el dinero se vuelve protagónico.

Mi red de apoyo, mis amigas, mis primas, mis hermanos, estaban ahí para lo que siempre necesitaba, pero no soportaba estar inconsolable, no soportaba dañar sus pequeños momentos de felicidad o victorias, me incomodaba, me daba rabia estropear su tiempo como una nube gris, no quería ser una carga.    Ironías de la vida pasábamos mi mejor amiga y yo, ella estaba a punto de casarse y yo por mi lado llorando a mi esposo muerto, dejé de hacer cosas que toda amiga quiere vivir, como los detalles del matrimonio, acompañarla a las pruebas de vestido u organizar la despedida de soltera.

Marzo 2015

Ese día aborde a mi pilar en este proceso, mi mejor amiga, comadre y hermana de vida, no quería seguir dando vuelta a esa situación, porque la fecha ya se acercaba, tenía que ser honesta con ella.

Quería hablar contigo acerca del matrimonio, no voy a ir Lisbeth no me siento bien.

No, Pilar tu no me puedes hacer esto

Lis soy como una nube gris como voy a ir.

Sé que ha pasado poco tiempo, pero necesitas cambiar de aire

Ella comenzó a llorar y dijo:

Tú no me puedes hacer esto, además va a haber mucha comida—las dos nos quedamos en silencio para reírnos luego.

Cálmate, voy a ir, pero no me fuerces por favor

De negro no vas a ir—Siempre ha sido así conmigo en darme la firmeza que necesito para levantarme siempre le agradezco por ello.

Los primeros tres meses son los más duros, pero la calma siempre llega después de la tormenta, rehacer tú vida y crear una nueva rutina en soledad, es tan agobiante, pero cada pequeño paso es una gran victoria, así lo veía siempre.

Después de tanto tiempo esperando, en abril me gradué del postgrado con una niña en depresión, un bebe añorando a su papá todos los días, y tres trabajos, en otro momento Winder hubiese hecho de todo, pero no me nacía hacer nada, fui a comer con mis papas, mi hermano más pequeño y una prima.   Aparte, el grupo de la universidad decidió que celebramos en un local nocturno, ese día le pedí a una amiga que hice en el pregrado que me acompañara; adicional estaba una amiga del trabajo con que hice el postgrado, ambas eran parte de mi red de apoyo, pero no se conocían; ese día ocurrió algo maravilloso e inesperado, hicimos clic en nuestra pena, porque ellas pasaban por una separación, todos bailaron menos nosotras, nos quedamos sentadas hablando; como nunca pedí una cuba libre (era lo que Winder tomaba) y desde ese día no he vuelto a tomar un destornillador. 

Una investigación de la Universidad de California (UCLA) encontró que “las mujeres responden mejor al estrés cuando comparten con sus amigas las situaciones que les afectan e inquietan”, en el estudio se identificaron sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad entre las mujeres, cuando segrega la hormona como reacción frente al estrés, se da la necesidad de agruparse entre mujeres y apoyarse.

Cada vez que las necesitaba las llamaba para comer o tomar algo, poco a poco se volvieron mi red de apoyo primaria, todas pasábamos por un duelo (porque un divorcio también es un duelo); teníamos hijos de la misma edad, la única que tenía un bebé era yo, mis penas se volvieron sus penas; comencé a utilizar mi cápsula de escape, al principio  “emergencias”, me sentía sola, quería llorar, me daba un bajón o simplemente quería compañía, vernos así estuviesen al otro lado de la ciudad llegaban para tomarnos un simple moca, las denomine "MI CLUB" con su presidente, que era yo; poco a poco hicimos la rutina de vernos, salir los viernes, ir al cine;  los sábados a comer, al parque o irnos el fin de semana a la playa.

Nuestra primera salida oficial a la playa fue un fin de semana, en el pequeño carro que herede un twingo; las personas nos veían como unos bichos raros,  tres mujeres solas con tres preadolescentes y una bebé, ese día no necesitamos un hombre para cargar el hielo, preparar un trago o echarle agua al radiador porque se nos había recalentado el carro, fue una de las cosas más extraordinarias que he vivido, levantar el capo y echar agua al radiador (aunque no creas siempre te miraba y te escuchaba Winder), sentí que iba a poder con todo.  Estando en el apartamento hubo mucha risa, bailamos hasta las rancheras, hubo karaoke, y también algunas lágrimas; nuestros hijos solos nos veían desconcertados, ese día nos dimos cuenta lo importante que éramos una para la otra.

Pasado meses nos fuimos a tomar algo a un local; mi esposo no bailaba mucho, nuestra relación había mucha confianza solía salir con mis amigas sin problemas; pero ese día sentí que lo traicionaba, con el hombre que baile; solo bailamos no hubo coqueteo ni nada; pero me sentí terrible, porque mientras era feliz disfrutando él estaba bajo tierra, esos pensamientos me litigaban, no me sentía merecedora de los ratos de distracción que la vida me daba  

Cuando la cápsula de escape se volvió rutina, las excusas no eran necesarias para salir, coordinábamos nuestra próxima salida sin problema, desde esa vez no quise bailar con nadie, echaba broma, brincaba con ellas, pero evitaba bailar con algún hombre desconocido; tomar se había vuelto rutina y aunque mis hijas nunca me han visto en estado de ebriedad, era una etapa que necesitaba quemar.   Mi mamá no se sentía a gusto con las salidas nocturnas, aunque nunca descuide mi hogar, ni mis hijas, ni mis trabajos, era cuestionable y criticable mi forma de lidiar con el dolor; fue una etapa que necesitaba vivir, solo aceptaba sus regaños, pero igual no dejaba de hacerlo, la vida me había quitado mucho, mi alegría, quebrado mi familia, y mi primer amor, tome esas salidas cómo un escape para lidiar con mi dolor.  

La compañía de dos mujeres que veían levantarse cada día a pesar de todo el dolor que padecían, viendo a quienes creyeron el amor de su vida con otra mujer, me generaba agradecimiento porque si bien Winder estaba muerto los años a su lado con sus altibajos, siempre fueron de respeto y lealtad, a veces decían, “tú sabes dónde está tu esposo, pero los nuestros están allá afuera siendo felices, mientras nosotras estamos tratando de pegar los pedazos de la vida que nos quedó”; ellas fueron la limonada granizada que refresco mi vida para volver a creer, que puedes ser feliz, y que si vuelves a sonreír.

 

Eclesiastés 9-10 ¡Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo!  Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante ¡  

 

Comentarios

  1. Definitivamente el pan compartido sabe mejor...
    El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.

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  2. Siempre les doy las gracias por habernos juntados cuando más nos necesitábamos, por permitirme vivir esos momentos únicos y especiales con ustedes. PD: Me hiciste sacar mis lágrimas recordando esos días, las quiero inmenso y siempre estaré aquí para ustedes.

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