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SÉ QUE FUE LA DESPEDIDA. Por: Ramón Luis García

 

Pilar leer todo lo que has escrito es recordar lo sucedido ese día, me transporto a esos días, de los que aparecen como pequeños fragmentos, me vienen situaciones y momentos que no se olvidan; ya todo esto era lo suficientemente complejo y duro, y nos tocó lidiar con agentes externos que hicieron todo aún más doloroso.

El día después de su muerte, recuerdo que comencé a buscar las razones, ¿por qué ahora?, ¿por qué tan joven?, ¿por qué con las niñas tan pequeñas?, los por qué nunca terminaban.  Los por qué me llevaron a recordar los días previos a su muerte.

Hubo algo que ocurrió un par de días antes de su partida, Winder me ayudó como una de las tantas veces lo hizo. Necesitaba con urgencia que alguien pasara a buscar un cheque

Estoy de vacaciones yo te lo busco. Así fue que llegó a mi trabajo, me dio el cheque, pero justo antes de irse nos dimos cuenta

Coño le falta una firma, me miró y me dijo:

Tranquilo yo voy

Pero justo antes de irse, todo apurado como siempre y estresado por las mil cosas que había que hacer en el trabajo, camino y casi cuando llego al final de la acera, volteo y él me estaba mirando, así como cuando sabes algo, por lo que me regresé y le dije:

Sabes que hermano, te quiero

Yo también hermano, le di un abrazo y se fue.

Hoy sé que fue la despedida, fue uno de los últimos días que vi a Winder, al día siguiente hubo problemas en la calle, las llamadas guarimbas y no logré llegar a la oficina.

Así que me llamó:

Acompáñame a hacer algunas cosas para el viaje

Perfecto, vamos te acompaño. No sé si uno sabe que está cerca su día de partir, pero en esos últimos días Winder estaba especialmente pensativo, su mirada se iba cómo si hubiese una reflexión en su pensamiento, como si supiera que el tiempo se estaba acabando.

Acompáñame a buscar a los niños de Wilmer al colegio, exclamó.

Dios le dio la oportunidad de buscar a sus sobrinos y a las niñas al cole, estuve ahí viendo cómo lo hacía, como un espectador para contarlo más adelanté; porque si algo tenía él, era un gen de paternidad increíble, quizás pasando un tiempo que normalmente con el ajetreo del día a día jamás pensé en tener. Al estar ya todos en el carro, fuimos por unos helados para los niños, incluso me compro uno a mí; éramos de la misma edad, pero a veces se comportaba como si fuera mi hermano mayor, sobreprotegiéndome y enseñándome.

Al llegar a la casa me comenzó a contar del viaje, de lo que tenía pensado hacer, de los sitios turísticos que pensaba visitar y las ciudades que quería recorrer en tan poco tiempo. Estaba especialmente emocionado, luego y como era costumbre me dice:

Tomamos para despedirme antes del viaje.

Siempre que podíamos nos reuníamos a tomar, pero si alguien salía de viaje debíamos tener una sesión especial, para despedirse, según él. Ese día tomó y tomó, ya a las 4:00 am me dice:

Quedan dos dedos de ron vamos a comprar una Coca Cola,

NO, dijimos Alexander y yo en unisonó

Winder es hora de irnos a la casa.

Discutió con nosotros y se fue molesto porque no quisimos ir por la Coca Cola (para un Cuba Libre). La última foto que publicó en Instagram era la fulana Pepsi que compró para los dos dedos de ron que quedaba.




Otra de las cosas que jamás hicimos fue pelear, al día siguiente, molesto porque no salimos a comprar el refresco, no nos quería hablar. Después se le paso, pero era algo muy raro en él; otra señal más de que quizás unos pueden presentir algo, porque esos comportamientos no eran comunes en él.

El día de su partida me llamó minutos antes de morir. Hablamos y me dijo: te llamo en un ratoÉl volvió a llamar, pero no escuché el celular y ese fue la última vez que hablamos. No sé si sabemos cuándo llega nuestro día, pero para mí Dios nos dio la oportunidad de despedirnos a muchos de los que lo queríamos.

En mi búsqueda de ¿por qué se fue Winder?, alguien me dijo algo que me hizo estar un poco más tranquilo. “Dejar de buscar el ¿por qué?... Ese era su destino”. Quizás así debía ser, ¿por qué él? no lo sabemos, sólo debía pasar, ahora existen buenos recuerdos de mil cosas.

Winder y yo éramos las personas más antagónicas del mundo en gustos, el modo de ser, entre muchas cosas, pero fue mi mejor amigo, un hermano que la vida me regalo, estábamos el uno para el otro sin condiciones.

Fue el tipo más inteligente que he conocido, tanto que asombraba su capacidad de resolver todo con una lógica impresionante, hoy todos sus amigos nos aferramos a esos recuerdos; tengo muchos buenos cuentos que me encomendó para contarle a sus hijas, porque si alguien quiere saber de la vida de Winder me puede preguntar.  Hoy siento que él está tranquilo y en paz, eso me da serenidad en cuanto a su partida

A ti María del Pilar no tengo mucho más que decir que no sepas; eres una mujer con una fuerza impresionante, con un par de motores que te mueve día a día, hoy Winder estaría orgulloso de ti, de lo que has hecho y lo que has logrado.

De la crianza de las niñas, asumir esto y seguir adelante.  Abrazos gigantes para las 3.

¡Las quiero mucho!

Ramón Luis García

 

Me molestaba tanto esa relación que tenían

MAYO 2012

Ojalá Lisbeth y yo tuviéramos una relación como la de ustedes dos

Amor por Dios, movimos la fecha del matrimonio porque Lisbeth no estaba, ella duerme en nuestra cama, ustedes si tiene una relación diferente a la nuestra, en cómo se defienden, se lloran. La coma me "quiere" ahora por las niñas, pero por cuenta de ella me mata por cada lagrima que te he sacado

Bueno si, realmente no tengo nada que envidiarles a ustedes, lo que pasa es que Lis y yo no andamos para arriba y para abajo como tú y Ramón. Nosotros tenemos más de tiempo de calidad

Winder era una persona de muchos amigos, pero tenía una relación muy especial con Álex y Ramón. Ese día que compartieron por última vez, me burle: 

¿Ajá y a Ramón que pensamos adoptarlo?

Amor a estas alturas del partido y con celos

Después de su partida, hicimos clic en nuestra pena los tres, forjamos una relación que estando Winder con vida nunca la tuvimos, creo que por mis celos, de largas llamadas y salidas.  Espero que algún día la vida nos vuelva a poner en el mismo punto geográfico.

María del Pilar


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