Aferrarse a la
ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirarlo a otra
persona, tú eres quien acabas quemado. Buda
En
el inicio de mi nueva realidad, sentía que algo me faltaba, me devolvía a
buscarlo y no era nada, tenía esa sensación de sentirme incompleta, establecer
una nueva rutina después de muchos años es sumamente cuesta arriba con el
sinfin de emociones que te desbordan, por ejemplo sentarme a esperar en nuestro
punto de encuentro para regresar a casa e inmediatamente el golpe de realidad,
él no va a llegar; colocar el plato en la mesa o alistar su ropa en la mañana,
añadido a esto no sabía cómo distribuir mi tiempo, como madre, profesional y
sobre todo como viuda; sin contar las responsabilidades del hogar y su
manutención; muchas cosas que debía organizar, pero los cambios siempre deben
ocurrir de adentro hacia afuera, sin embargo no podía establecer mi nueva
rutina, si en mi interior había una ola de sentimientos corroyendome.
Rabia, mucha rabia con todo aquel hombre que estuviera vivo, el ardor en mi
pecho al ver hombres tan campantes, cuando era de mi conocimiento que no
eran buenos esposos, amigos, o padres.
En
una oportunidad un motorizado me iba atropellar, porque me paralicé al verlo,
el estómago me revoloteaba, era tan igual a él, con la chaqueta, los lentes
oscuros, el casco; la corneta fue lo que me trajo a la realidad, eran tan
parecidos y ¿por qué no fue él?, la oscuridad comenzo a acercarse sin darme
cuenta.
Siempre
que veía un motorizado, pensaba ¿por qué no murió él o ese otro?, tiene pinta
de ladrón, no creo que mucha gente lo extrañe, en algunas oportunidades miraba
a mi cuñado con desdén cuando reía, ¿por qué no fue él?, ¿por qué murió el
mejor de los dos?, ¿por qué mi hombre que tenía tantos planes? Decirlo en voz
alta, me avergüenza, pero en esa época me sentía muy oscura.
Enero
2014
—Amor,
estaba pensando algo si buscamos de quedar embarazados ahora, para cuando Mafer
tenga los dos años, des a luz el otro bebé. —Mi cara de sorpresa.
—¡¡¡Winderrrr!!!
Estás en drogas, o te volviste loco. Apenas me estoy adaptando a Mafer y ya
quieres que tengamos otro, a ti como que se te olvidó que la semana pasada se
dio un baño en el inodoro —se empezó a reír— Cora de
verdad, es muy pronto.
—Amor,
piénsalo. Mafer tendría alguien con quien jugar, además tuvimos a Mariale muy
jóvenes, siento que no la disfrutamos lo sufiente. Sabes que donde pongo el
ojo, pongo la bala. (Nos reímos, porque duramos casi un año buscando a Mafer)
—Amas
ser papá verdad o ¿quieres tener el varón?
—Sí
mucho —sus ojos se pusieron brillantes, —las niñas me gustan
un varón lo tendría todo el día en la play no sé, creo que nos va mejor con las
niñas; antes tenía miedo, pero ya le agarré el gusto.
—Pues
no, que no soy una máquina de hacer bebés
—Te
pago Bs.1.000.000, clean para ti sola. Asumo tus gastos de la casa, si
renuncias a los tres trabajos, y te quedas en la casa
—Estás
hablando en serio, porque necesito reírme. Winder ¿De dónde vas a sacar plata?,
ya es suficiente con todo lo que estás haciendo.
—No
seas así —acariciándome el brazo—, piénsalo, no me tienes
que dar una respuesta ya, y usted no se preocupe, no eres la que dice que la
plata está ahí, solo hay que buscarla.
—Winder,
quiero tener más hijos, pero no pienso dejar de trabajar, amo mi carrera,
además sabes que Mafer no ha sido fácil desde el día que quede embarazada, deja
tus loqueras, no quiero escuchar a tu papá que estamos teniendo hijos por
negocio —se echó a reír. —Te
tengo otra propuesta mejor, un hijo más, me quedo con un solo trabajo, y
esperemos que Mafer deje el pañal, tómalo o déjalo —me besó, y dijo — Bueno,
lo que diga Fidel.
Nuestros
sueños de amarnos hasta viejito se desvanecieron como sal en el agua, ahora
solo quedaba ver cómo seguir avanzando sin que el dolor me consumiera. Una de
las cosas más difíciles en el proceso del duelo son los trámites legales, son
un fastidio, es incómodo y tedioso, pero había que hacerlo.
A
las personas le generaba mucha curiosidad que fuera una viuda de 31
años; dar esas explicaciones una y otra vez, era tan agotador.
—¿Era
mayor? —de forma petulante, movia mi cabeza para negar.
— Ay,
era tan joven. — El silencio parece que no era un mensaje
suficientemente claro.
— Tú
eres muy bonita, vas a encontrar a alguien no te preocupes. —Esto me lo
decían una y otra vez, por un segundo no podían pensar que era un comentario
irrespetuoso, ninguna viuda esta buscando sustituto, solo están tratando de
vivir sin que el dolor las consuma.
—¡Dejó
dos niñas pequeñas!, pobrecitas — mientras me tocaban el brazo o me
daban una palmada en el hombro, era gente extraña que no tenía idea de mi
sufirmiento.
Uno
de los trámites mas tedioso fue realizar la gestón de la pensión de
sobreviviente. La larga fila de adulto mayor, sobre todo mujeres era muy
deprimente; me dispuse hacer mi fila con toda la paciencia del mundo, una
señora voltea y me dice:
—Afiliación
es allá.
—Estoy
en el lugar correcto no se preocupe, —respondí, fui chocante con la pobre
anciana que no tenía la culpa de mi dolor.
Vuelve
otra vez
—Pero
esta es la fila para pensión de sobreviviente
—Sí,
señora, yo lo sé, no se preocupe y voltee para otro lado.
Pasó
un funcionario y se repitió la misma escena
—Esta
es la fila para pensión de sobreviviente.
—Sí
lo sé.
—¿Está
apoderada para hacer el trámite?
—Soy
la beneficiaria,—respondí y todos los
abuelitos voltearon a verme, con compasion y lástima, tragar en seco fue en
vano porque igual mis ojos se abnegaron de agua inmediatamente. El hombre se
incomodó, me tomó por el brazo, ese contacto derrumbo las barreras; se me
salieron las lágrimas. Me sentó en una silla y me dijo — Lamento
informarle que la pensión de sobreviviente no puede ser para esposas menores de
35 años.
—Lo
sé
Ahí
salió a relucir mi historia: —Dejo dos niñas, una de 17 meses y otra de 9
años—. En ese momento me tapé la cara y comencé a llorar, fue la primera vez
que lloraba en público y con un extraño. Una cosa es estar en tu espacio,
con tu soledad, el silencio, pero cuando lo dices en voz alta, tu mente le dice
a tu cuerpo esta es tu realidad, debes aceptarla te guste o no.
El
joven se mantuvo en silencio, tomó el sobre que tenía en mis manos, comenzó a
revisar los papeles y dijo:
—Hay
un problema con la fecha del deceso y las semanas en que dejó de cotizar no
coinciden, la empresa debe arreglar eso
Mi
cara de fastidio, delato mi desagrado, el caballero solo sonrió.
—Espere
aquí, agregó el hombre.
Después
llego una señora con una manzanilla. Al rato, el funcionario regresó y me dijo:
— Ya
ajustaron las semanas, la empresa debe sellar y firmar estas planillas, usted
debe venir en 30 días.
Sonreí
en agradecimiento, ahí estaba un total desconocido dándome lo que necesitaba en
ese momento, comprensión; puso su mano sobre la mía y exclamó
—Lamento
mucho que tenga que pasar por esto. —Quité mi mano con cuidado, porque el
contacto físico no me gusta y si es de extraños menos.
—Gracias
por ser tan amable, gracias por ayudarme, expresé. Los milagros están en
todas partes.
No es justo la carga que otro te pone. Al decirte debe ser muy difícil, cómo vas hacer ahora, ¡Ay, ¿con ese sueldo de profesora sí podrás?! Dentro de mí les respondía: “coño, será que ahora soy mocha o qué, ¿cómo que qué, voy hacer?. Vivir, salir adelante, trabajar, luchar, para que este dolor no me consuma". La gente siempre peca por decir lo primero que le llega a su mente, sin procesarlo. —¿Cómo haces para reírte?, — si algo era gracioso es inevitable no hacerlo, estoy viva, todavía estoy aquí cuando hacen sus preguntas o la crueldad de sus comentarios; por mi aspecto físico, —estas muy delgada, te veo bastante demacrada. — MI ESPOSO MURIÓ, es un proceso normal en el cuerpo cuando se está deprimido, debemos ser más empático con el dolor del otro. Estaba muy irritable, no puedes controlar las acciones de las personas que están a tu alrededor, algunos lo hacen por desconocimiento, otros porque no tienen tacto, y otros porque realmente no saben qué hacer, ni que decir. Si no tienes nada bueno que decir, el silencio no es incómodo, no se preocupen por ello.
Una
vez estando en una buseta, se subió un hombre de esos que predican en las
calles:
—El
Diablo, te quiere tener en la oscuridad, le gusta que estemos tristes, que
estemos deprimidos, se aprovecha de nuestra debilidad, son esos momentos donde
somos más vulnerables, se aprovecha de ellos para que atentemos contra nuestra
vida o caigamos en locura. Resiste y mantente fuerte, órale a nuestro padre del
cielo, para que te saque de esa oscuridad; porque no nos ha dado Dios espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Esas
palabras se incrustaron en mi cabeza, abriendo un camino hacía mi
espiritualidad. El silencio de la noche me hacía ver las cosas con claridad.
todo me irritaba, quería controlar todo lo que sucediera, me crispaba que
personas que me conocían salieran con comentarios tan fuera de lugar, era como
una nube negra portátil; la oscuridad que sentía en mi alma, no era justificable,
mi dolor no me daba derecho de desear la muerte de otro. Oraba por el perdón de
Dios, porque se llevará esos pensamientos que me transformaba en otra
persona.
Muchas
cosas me atormentaban, los planes de comprar el apartamento se habían
caído; surgió un problema que ni rondaba por mi cabeza, ¿mi trabajo será
suficiente para sostenernos?; el dolor de mi hija mayor, mi pequeña crecer sin
su papa, ver sufrir a sus padres y mi propio dolor que no sabía cómo
sobrellevarlo, solo quería sentirme tranquila para vivir mi vida con
normalidad. Pensaba que el duelo, era gritar, pasar días
sin comer y solo dormir, pero con el tiempo entendí que para cada uno
es diferente, en mi caso no podía darme el lujo de solo exisitir en el mundo,
porque tenía muchas cosas por las que debía luchar, una de ellas me decía MAMI
Había
pasado un mes desde su partida, las niñas se habían acostumbrado a dormir en el
que era nuestro cuarto, nunca me ha gustado dormir con niños en la cama, pero
esto era necesario. Conciliaba el sueño hasta muy tarde, me costaba ajustar mi
rutina para dormir, me paseaba por el apartamento viendo los espacios donde el
jugaba con el play o trabajaba, olía sus prendas, tomaba su celular para ver
sus fotos, nuestras fotos cuando lo teníamos todo, la primera noche que logre
dormir, tuve mi primer sueño con él: “Estábamos en la sala
haciendo un rosario, fue la primera vez que estuve consciente dentro de un
sueño, porque sabía que estaba muerto y la única persona que podía verlo era
yo. La peque estaba intranquila y salió corriendo, le dije: —anda a
ver— cómo se estaban tardando me paré, cuando entré a nuestro cuarto veo
que él pasa por una puerta no mayor a 80 centímetros, entró y con él
arrastro a mi pequeña; la puerta desapareció de la nada. Ahí estaba inmóvil
tocando la pared, desesperada, él se llevó mi pequeña, por la que luché tanto
en tenerla”. Desperté alterada, sudando, temblando eran las 11:20
p.m. volteé, la bebé estaba en su corral, mi hija mayor a
mi lado en voz alta dije:
—SUFICIENTE,
LA MUERTE NO SE LLEVA A MÁS NADIE DE ESTA FAMILIA
Tome
mi teléfono y le escribí a la única persona que me podía ayudar en ese momento,
mi tía la pastora, me dijo que me calmará, que solo era un sueño y que leyera
Isaías 40:31
Pero
los que confían en el Señor
Renovarán sus
fuerzas;
Volarán como
las águilas:
Correrán y
no se fatigarán,
Caminarán y
no se cansará
Saqué
a Mafer del corral, la puse a mi izquierda, Mariale a la derecha, las abracé y
comencé a leer el capítulo completo, mi corazón se fue calmando con cada palabra
que leía en voz alta, sentí paz, me sentí en una nube, cuando abrí los
ojos estábamos en una caja de cristal resguardadas, no me podía
mover, el peso de la Biblia en el pecho fue lo que me despertó. Esa noche
Dios se llevo mis temores, esa noche dormí profundamente después de mucho
tiempo.
Con
el tiempo aprendí todas las emociones son válidas, tenemos todo el derecho de
sentir enfado con la vida, con el mundo, en mi caso con los médicos, con él,
hasta conmigo misma, de hecho, es bueno hacerlo, porque lo que no se
exterioriza se acumula en el cuerpo y trae como consecuencia dolencias a las
que no se le encuentra un verdadero diagnóstico, pero tomar la rabia como una
bandera, con el pretexto del dolor que sentimos, solo nos traerá vergüenza con
nosotros mismos y arrepentimiento por haber lastimado a otros. Hacer
respiraciones pausadas haciendo que tu estómago se infle por completo,
consciente como ese aire recorre todo tu cuerpo, trae una increíble
tranquilidad.
Es
una lucha diaria salir de la oscuridad, de esos pensamientos, siempre hay que
buscar la luz, momentos donde puedas reír, puedas tener paz. Aprecia el
silencio, que será tu nuevo compañero, porque el duelo al final del camino se
vive solo, porque es una disputa entre nuestras emociones y acciones.
Todos tenemos un lado oscuro que nos afecta o brota en algún momento lo importante es darte cuenta y llenarlo de Luz..
ResponderEliminarMe conecto con tus escritos pilar, logras llenar mis los ojos de lágrimas, y cuando hablas de él me río tanto porque todo es taaan él
ResponderEliminarTe aplaudo!! Por plasmar tu dolor y compartirlo con otros, que a través de ti puedan identificarse y sentir que no están solos, que muchos pasan por el mismo dolor de perder a un ser querido y no saben que hacer con todos esos sentimientos, y de esta manera pueden drenar, soltar ese dolor y que además se nutran de pensamientos positivos, de buenas vibras. Indiscutiblemente el leer una palabra acertada puede cambiar por completo la perspectiva de lo que sentimos. Felicidades por tu blog y que llega a muchas más personas!! ☺️
ResponderEliminarRespira, respira profundo, no permites que la oscuridad te lleve con ella. Me aplicó esta frase porque es muy fácil caer en la oscuridad y sólo los valientes cómo tú sabran salir de ella y convertir algo tan doloroso en algo bueno. Un abrazo 🌠
ResponderEliminarEs de verdad muy interesante saber como te sentiste y como poco a poco fuiste saliendo de ese hoyo profundo..... Te felicitó mana, me encanta tu redacción
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