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ALGO DE MÍ SE DESPRENDIÓ


La bofetada no la vimos venir 

26 de febrero del 2014

Todos los años como era costumbre programábamos nuestras vacaciones familiares con nuestra pequeña familia de cuatro, ese año habíamos decidido incluir a mis papas. El destino Madrid, sin ninguna duda era el viaje de nuestras vidas, no todos los días sale alguien del Guarataro y se va a cruzar el charco.  El miembro más joven de nuestra familia, una bebé de diecisiete meses era bastante impaciente, tomamos la decisión de ir en vuelos separados; mis papás, mi hija mayor y mi esposo iban en una línea nacional y al día siguiente me iba con la bebé en una aerolínea internacional, para su comodidad, porque era un vuelo de nueve horas.  A mi esposo los viajes siempre lo ponían bastante nervioso, ese día en particular las llamadas fueron más constante de lo habitual, reportándose en cada paso, la ansiedad lo tenía hasta el tope.

Después de dejarnos en casa de sus papas nos despedimos con mucha jocosidad, — nos vemos en Madrid, paciencia con Bodoque. Te amo. —  Luego de que supe, que todo estuvo listo para ellos abordar, decidí recostarme, al despertar había diez llamadas pérdidas, esos días ambos estábamos muy agotados por el viaje, él no me había dejado dormir bien, se había acostado a las 4:00 am, queriendo dejar todo listo .

Al devolver la llamada, nadie atendía; ni él, ni mis padres, ni mi hija, cuando al fin logré comunicarme, mi niña fue quien atendió y lo único que me dijo:

—¡Mami sin querer le pegué en el oído a mi papá!  yo le respondí:

— Pásamelo—-y alcancé a escuchar en el fondo —Dile a mamá que ahora la llamo.

Su voz se escuchó muy lejos y algo agotada.

Insistentemente llame una y otra vez, pero fue infructuoso nadie contestaba, la angustia ya había comenzado a calar por mis venas.

5:30 pm

 —Al fin contesta alguien, — mi mamá fue la que atendió:

—Hija, Winder se desmayó

—¿Cómo así? —Mi mente comenzó a deambular ¿desmayarse?, pero ¿Por qué? y recordé cuando me dijo en la mañana me duele el oído, pero ya me tomé el medicamento

—Sí, ahí le están dando auxilio—.

—Bueno te llamo ahora—

Llame a mi mejor amiga y comadre

—Lisbeth ¿dónde andas?, Winder se desmayó necesito bajar al aeropuerto, ¡YA!

—En la avenida Victoria, ¿tú estás en dónde?

—En el paraíso

—Ok, llego en 15.

Al colgar, inmediatamente, llamé a su hermano

—Winder se desmayó,

—pero yo estoy de turno

—Llamé a la persona equivocada.

Pensaba: “no tengo dinero, pensaba retirar al día siguiente, la bebé no puedo cargar con ella”, como estaba en casa de mis suegros le di la única información que tenía en el momento

—Winder se desmayó, voy a ver que paso dejo a Mafer—Ella se quedo en la cocina atendiendo su nieta, solo alcance a escuchar —me estas llamando, que broma, — y luego se dijo para ella misma “la gente se desmaya, eso no es un problema”.

Fui a donde uno de sus amigos a pedirle efectivo, me dio más de lo que pedí, primer momento en que Dios me dijo, “aquí estoy contigo no temas”. Lo único que le dije fue –¡Si le pasa algo me muero!

6:30 pm

Subí al carro de mi amiga y su prometido, él solo permanecía en silencio viendo por el retrovisor; recuerdo decir en voz alta para mí, “Dios si te lo vas a llevar no me lo hagas sufrir”, Lisbeth se paso atrás y me daba aliento —vamos Pilar, no te desesperes—Volví a llamar —Mamá ¿cómo está?

—Vamos en la ambulancia para el hospital, ya está vomitando—, sentí alivio, es buen presagio pensé, pero algo no me dejaba enfocarme en lo positivo, hoy esa mujer temerosa ya no existe, lo que tengo siempre día y noche, por muy difícil que puedan ser las circunstancias, es FE

7:20 pm

Al llegar al hospital, ahí estaba mi mamá con su bolso y sus zapatos en la mano, no me miró a la cara, pero no le di importancia, seguí caminando.

Mi amiga me detuvo, me sujeto por ambos brazos—Pilar pasó lo peor esa sensación nunca la voy a olvidar, en mi cabeza, ¿qué es lo peor?  algo se desprendió de mi cuerpo por un instante, ella volvió a tomar mis hombros Pilar Winder murió no me desmayé, no grité, no lloré. Ese día perdí algo de mí y no lo volví a recuperar jamás.   Caí en un hoyo profundo y oscuro, mi estómago se encogió, era como Alicia en el país de las maravillas, cayendo en la madriguera del conejo; no me hallaba a partir de ese momento pasé a vivir en piloto automático por mucho tiempo.  Su voz después de muchos años, aun la tengo en mi cabeza.

La frialdad se apoderó de mí, caminé hacía el médico, físicamente estaba ahí, pero mi mente no; recuerdo que decía mucho oxígeno, ¡cerebro! Mi comadre, me tocó el hombro para que reaccionará, el Doctor me miro—Usted es su esposa— asentí, comenzó a hablar yo solo miraba a los lados buscando no sé qué, alcancé a escuchar cuando dijo su cerebro estuvo sin oxígeno mucho tiempo, revivirlo era tenerlo vegetal —No así no, él no quería eso.

De pronto volteé a mi izquierda, ahí estaba ese cuerpo inerte con una sábana que lo cubría. Aquel niño que conocí en un salón de clases, el hombre que me amaba, mi primer amor y padre de mis hijas se había ido. El Doctor, dijo —Debe pasar a reconocerlo— no sé en qué momento llegó, pero su hermano estaba detrás de mí, lo miré y le dije —Hazlo tú porque yo no puedo, —él me hizo un gesto y yo me di la vuelta y salí.

Ya afuera escuché a un hombre llorando sin consuelo, era mi suegro con su corazón partido en mil pedazos, su niño se había ido. Seguí caminando tomé mi teléfono e hice cuatro llamadas, que dentro de mis minutos de lucidez creí que eran importante llamé a mi hermanito, a una amiga del trabajo, a mi jefe y a su jefe. Tiré el teléfono y me senté a llorar en una acera.

8:27 pm

¡En qué momento pasé de estar en la cima,  a vivir este infierno!

Ese día una parte de mí, se fue con él y pensaba, vida para que te quiero, si él ya no está.

Llegaron muchos amigos y familiares al hospital con la tristeza en su rostro, sin poder creer por lo que todos estábamos pasando; yo solo pensaba en las cosas que tenía por hacer, el dolor no se podía apoderar de mí, ¡por ahora!, mi hija mayor y mi papá estaban retenidos en el aeropuerto con las maletas, porque mi esposo tenía los pasaportes encima; llamar a la funeraria, la bebé OMG la dejé con mi suegra y ella todavía no sabía nada, en ese momento pensé una madre acaba de perder su hijo, que dolor tan grande, no quiero estar en sus zapatos; ningún padre debería experimentar ese dolor en la  vida.    La pesadilla estaba comenzando, siempre he sido muy independiente creí que ese día no podía ser diferente, llamé para activar el seguro funerario, me fui al aeropuerto a llevar los pasaportes para retirar a mi hija y a mi papá, sacar las maletas y enfrentar el otro dolor, ver a mi hija sufrir por haber perdido a su padre. 

 

Cada escalón que subes parece que es más difícil de superar, amigos, familiares y conocidos fueron útiles en todo momento y jamás desaproveché cada mano que me brindaban, la hija de los antiguos jefes de mi mamá fueron los que transportaron las maletas y a mi hija a Caracas, me fui en un carro distinto al de ella para que tuviéramos un poco de privacidad.  

En el aeropuerto después que active el seguro, vi una fila de carros estaban ahí para nosotras, bajando de ellos venían saliendo mis hermanos, solo quería desvanecerme ahí y no continuar, los abrace en silencio y ellos a mí, me repuse y me concentré en lo importante mis hijas.

Mientras llevaban a mi hija donde su madrina que está al lado del edificio de mis suegros, me fui con uno de mis hermanos y compadre a buscar a la pequeña y mis maletas. Y al llegar a la casa, escuché -QUIERO A MI HIJO-, hoy tengo 41 años y jamás he oído un grito tan desgarrador y ensordecedor, era el dolor de una madre por haber perdido a su hijo, no tuve valor para darle la cara.

Agarré a mi perro, mi bebé, las maletas y me fui a enfrentar mis problemas, que venían uno tras otro como fichas de dominó al caerse.

10:35 pm

Llegue y ver Mariale acostada en la cama, me partió el alma y sobre todo porque apenas me vio me dijo —mamá fui yo, yo le pegué a mi papá en el oído es mi culpa que este mal,—le expliqué —ya tú papá tenía varios días sintiéndose mal, nada de esto es tu responsabilidad, papá se nos fue para estar más cerca de Dios, papi se murió mi niña, la abracé duro y nuestra pena se volvió una en ese momento, —hoy lo que estás viviendo es horrible mami, pero lo que vive la abuela es peor, la ley natural es que los hijos enterremos a los padres, no al revés, debemos estar para ella, a pesar de nuestra pena

—Ya lo sabía, escuché a un señor decir que el hombre que se desmayó había muerto. —Primera imprudencia del día, eso no falta cuando alguien fallece. Toca acostumbrarse a las pocas herramientas que tienen las personas a dar el pésame, al hablar, nuestra cultura no nos enseña como lidiar con la muerte.

Cómo podía yo mitigar su dolor, si no podía con el mío propio, sentí que la carga era demasiada para una sola persona, dolor y dolor era lo único que llegaba.

-Vamos a salir de esta, estaremos bien.

 

 

Comentarios

  1. Además de ser talentosa, eres una de las personas más fuertes que conozco. La vida Pilar, en sus diversos matices, hace de cada una de las cosas que vivimos, un aprendizaje, de ese ¿por qué?...la vida es una maestra!

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  2. Te felicito por este blog y estos artículos, muy bien hecho, la narración, la secuencia de las cosas, la descripción de cada momento, todo me gusto. Justamente la narración de estos artículos me hizo vivir cada momento de esos días, estando a tu lado para no dejarte sola y darte de alguna manera el apoyo que necesitabas, compartir el dolor que lleva perder a un ser querido. Quisiera decir muchas cosas pero también tendría que hacer un blog.. jajaja. Sigue escribiendo que lo haces muy bien.

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  3. Cómo madre,no lo he superado esperando que regrese de ese viaje. Cada día sale una lágrima ..COMO ME CONFORMO EN NO VERTE, NO HABLARNOS A DIARIO.DIFÍCIL HIJO, MUY DIFÍCIL. Además eras mi confidente.🤔. A mi nuera y madre de mis nietas de manera objetiva le digo: Sigue adelante LO ESTAS HACIENDO MUY BIEN.Y Ahora te auguró un buen futuro como escritora. . Lastima que este relato me saque lágrimas por ser un personaje que nunca creí representar. 😢

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  4. Sigue escribiendo así te felicito amiga

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  5. Sin palabras, en verdad no lo he podido superar ya que nunca he creído en su partida.

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  6. Definitivamente se que no ha sido fácil, siendo que escribes pasados los años ni puedo o quiero imaginar lo duro que ha sido tu camino, que evidentemente te ha fortalecido, abrazos apretados a las 4, incluyo a tu mami

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  7. Wao ami me hiciste revivir esa llamada que me hiciste ese día cuando me dijiste Winder se fue y mi respuesta fue claro y tu te vas mañana, lo menos que paso por mi cabeza era que se había ido para siempre. Eres fuerte, guerrera y me contenta muchísimo que estés haciendo lo que te gusta leer y escribir, felicidades espero que esto solo sea el principio...

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  8. Pilar eres muy fuerte y valiente, eres una gran ejemplo para tus niñas, aún recuerdo el dia que avisaron de esa horrible noticia y yo estaba tan lejos resolviendo un asunto familiar, sin poder ir a despedirme de mi amigo.... Hace unos días soñé con el, que estaba en al oficina y de pronto apareció y la única que podía verlo y escucharlo era yo, y no hacía más que vacilar a los demás como acostumbraba hacerlo en vida

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  9. Impresionante como escritora Pilar
    Pero más me impresiona las fuerzas y valor que Dios te a dado para continuar con tus hijas y ser ejemplo de fuerza para ellas
    Escribir
    Es una manera de desahogarse
    Y tomar impulso y seguir
    A los que amamos a Dios todo nos ayudará para bien
    No es tarde a los 37 eres joven para volver a encontrar un nuevo amor Si gustas conocerlo es mi mejor amigo se llama Jesucristo
    Es fiel ,amigable tiene buen sentido del humor y ama mucho

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